En Vélez-Málaga y su comarca hay muchísimas piscinas construidas hace décadas. La mayoría siguen en servicio, pero funcionan mal: consumo alto, averías repetidas y mantenimiento constante.
La buena noticia es que casi ninguna mejora exige obra. Se puede cambiar mucho sin picar nada. Por orden de impacto: una bomba de velocidad variable en ver más lugar de la monofásica de caudal fijo, un filtro correctamente dimensionado, dosificación automática en lugar del bidón y el vaso medidor e iluminación LED en lugar de halógenos.
Un escenario muy repetido: el vaso está en buen estado pero la hidráulica no. Retornos mal orientados que dejan zonas muertas y ver web tiempos de filtración calculados a ojo. Eso es trabajo de análisis, no de sustituir piezas.
Todo esto se puede repartir: una actuación por temporada, priorizando consumo y averías.